Economato Triana - Ana Marqués.

A. Preguntas para la Voluntaria Ana Marqués García:

P.: ¿Desde cuando eres voluntaria? ¿Tenias alguna experiencia previa antes de entrar en el voluntariado de Cajasol?

R.: Yo realizo el voluntariado desde que mi marido Paco empezó. Pero solo lo hacía para acompañarlo, aparte de que me gustaba. Soy una persona que me gusta mucho ayudar a los demás.

P.: ¿Cómo decidiste hacerte voluntaria y quien o quienes te motivaron?

R.: Motivada estaba, ya que acompañaba a mi marido a todo lo que él hacía, bueno a casi todo. Pero no había hecho el curso de voluntariado ya que pensaba que no era necesario pues era voluntaria de corazón. Pero decidí dedicar más tiempo llevada por motivos personales. Al fallecer mis padres, después de un largo periodo de enfermedad, y diagnosticarme fibromialgia, quedé inmersa en una depresión de donde era difícil salir. Y viendo que no tenía salida por ningún lado, decidi hacer algo para combatirla. Mi marido me propuso que hiciera el curso de voluntariado y después eligiese algo que me llenara. Yo no quería involucrarme con nada que me pudiese afectar más en mi enfermedad. Pero un día, hablando Paco con Manolo Castillo de mi situación, él le comento que podría ir al Comedor de Triana de las Hijas de la Caridad, donde él prestaba su ayuda, y fue eso lo que prendió la chispa en mí, dado que a mí me gusta mucho la cocina.
Pensaba que iría allí para ayudar en la elaboración de las comidas; pero cuando llegué no era para la cocina puesto que allí ya había una cocinera. La hermana responsable me preguntó con cuanto tiempo podía contar conmigo para poder asignarme una tarea. Yo le contesté que si estaba en casa a las 3 de la tarde podía estar toda la mañana. Con lo cual ella se sorprendió y propuso que ayudara primero en la cocina (bocadillos), después en las duchas y a la hora de la comida, de nuevo en la cocina. El primer día estuve toda la mañana trabajando pero al salir a la calle tuve una agradable sensación de bienestar, paz, tranquilidad y un sinfín de satisfacciones. No podía entender lo que me pasaba. Era como si me hubiese quitado un gran peso de encima o hubiera recibido una inyección de algo mágico. Podría extenderme más pero creo que está suficientemente explicado.
Muchos años atada a enfermos y a mi enfermedad. Ese día me sentí libre, contenta, realizada y con muchas ganas de volver al día siguiente. Todo esto lo escribo con lágrimas por los recuerdos de esa época, pero también dando gracias a esta labor de voluntariado ya que gracias a ella pude salir de mi depresión, realizarme más como persona y sentirme más útil sabiendo que con tan poco puedes ayudarse mucho, y se recibe más de lo que se da.

P.: ¿Por qué elegiste esta Asociación u ONG?

R.: Ya está explicado anteriormente, por Manolo y porque era algo que me gustaba hacer.

P.: ¿Qué tiempo dedicas a tu asociación?

R.: Pues la verdad es que son muchas horas. Después de dos años en el comedor nos propusieron hacernos cargo del Economato. Actualmente y desde hace 6 años llevamos la dirección y gestión de todo lo relacionado con el Economato ya que contamos con la total confianza de la Hermana Sirviente (Directora).
No es un voluntariado normal. Y muchas cosas dependen de nosotros. Tanto Paco como yo estamos muy volcados. El Economato lo consideramos como una prolongación de nuestra casa en todos los sentidos. Compras de productos, orden, calidad, ventas, voluntarios, contactos con las Entidades, y mejorar cada día todo lo que concierne a dicho Economato, procurando que todo esté bien de fecha, limpio y con buena apariencia para que compren de todo y lo mejor cada día.

P.: ¿Trabajas bien en equipo? ¿Cómo son tus compañeros?

R.: Es algo más complicado de responder pero intentaré hacerlo. Trabajar en equipo es complicado, y más sin cobrar. Con el agravante de que la que da las órdenes es una mujer. Esto cuesta un poco. Es importante hacerle ver a los voluntarios que el Economato no es para personas de tercera categoría. Son personas iguales pero con muchas necesidades. Y a mí me gusta que las cosas estén iguales o mejor que en cualquier otro supermercado. El orden, las fechas de los productos y el trato a los beneficiarios es muy importante, y que se esté todo el tiempo repitiendo lo mismo no sienta bien a algunos. Hay que pensar que somos 45 voluntarios y es lógico que haya algunas discrepancias. A veces cuesta un poco, pero al final se consigue. Un equipo muy entregado y reconozco que funciona. Al no ser un trabajo remunerado no se puede exigir lo mismo que si estuviéramos cobrando un sueldo. Pero claro, todos los que vamos a dar nuestro tiempo debemos respetar las normas, como en todos los sitios.

P.: ¿Cómo son vuestros compañeros?

R.: Pues, aparte de la aclaración anterior, todos son buenos compañeros. Todos, en la medida de lo posible siguen nuestras instrucciones. Más que voluntarios somos compañeros que formamos una gran familia, sino, no funcionarían las cosas tan bien como funcionan.

P.: ¿Cómo está siendo tu experiencia?

R.: En esta pregunta seré breve ya que lo he expresado en otras anteriores. Solo decir que para mí es una de las cosas más bonitas que me ha pasado, y engancha mucho. El economato lo siento como mío, los compis mis amigos, esto dicho desde el corazón, y los beneficiarios como de mi familia. Siempre estoy pendiente de tener productos buenos, nuevos y baratos y de que cada vez se lleven más cosas en sus carros.

P.: ¿Que te ha aportado ser miembro del Programa de Voluntariado de la Fundación Cajasol? ¿Cuál es tu beneficio a cambio de tus horas libres en el plano personal, social....?

R.: Esta pregunta es muy afectiva, y me explico. Para mi Cajasol es muy especial, mi vida está muy vinculada a ella, ha sido la que me ha dado todo lo que tengo, material, claro, y con el trabajo de mi marido se entiende. Pero si, todo lo que tengo, y recordar ese nombre, y pertenecer a su Fundación, para mí es muy importante. Para mi decir que pertenezco a la Fundación Cajasol es como si siguiera existiendo la entidad. Me reitero en todo lo dicho anteriormente, no unas horas, muchas, y el beneficio no se puede explicar, solo decir que cuando termina el jueves empiezo a trabajar para el próximo miércoles, y no suelo faltar aunque este muy cansada. Y si voy mal, cuando llego a la puerta se me quita todo. Es la realidad.

P.: ¿Cómo agradecen los usuarios de la Asociación tu labor?

R.: Bueno, esto es como todo en la vida. Hay personas que creen que nosotros tenemos la obligación de hacerles las cosas porque sí. Pero nosotros tenemos nuestras normas. Los voluntarios son intocables, en el momento que algún beneficiario se pasa con alguno, se llama a la Entidad y le pueden retener o anular el carnet. El respeto debe ser en ambos sentidos. Esto nos ha costado pero al final se soluciona. El resto, que es la gran mayoría, nos dan continuamente las gracias. Unos nos besan, otros nos cuentan sus problemas, nos cogen de las manos con mucho cariño y nos saludan con mucho afecto. Y con esto nosotros nos damos por bien pagados.

P.: Cuéntanos alguna experiencia en concreto, algo que te haya sorprendido o emocionado

R.: Esto de la experiencia es lo más duro. Y es cuando yo me derrumbo. A mí me gustaría tener un fondo aparte, o un dinero extra, para ayudar a algunas personas que no tienen dinero ni siquiera para pagar los 6, 8 o 10 euros que les dan en el carnet.
Y me impresiona la capacidad de adaptarse a lo que les está tocando vivir.
Y nos agradecen y nos dan las gracias por las cosas que les damos gratis y que nos llegan por medio de las Hijas de la Caridad, Banco de alimentos o Fundación Cajasol.

P.: ¿Qué les diría a aquellas personas que aún no han probado esta experiencia?

R.: Pues, en primer lugar, que un voluntariado es compromiso y responsabilidad. La palabra voluntariado confunde a muchas personas, piensan que por que es una cosa voluntaria no tienen responsabilidad ni compromiso, piensan que si no asisten un día no pasa nada. Pero si pasa, los voluntarios vamos de voluntad propia y nos ofrecemos para dar parte de nuestro tiempo para ayudar a los demás, y con nuestro tiempo y el de los demás, las asociaciones preparan un cuadrante de trabajo para que este todo cubierto. Y si no acudimos la cadena de trabajo se rompe y la labor que se tenía previsto no se puede realizar, o el trabajo recae en los demás compañeros. Yo digo que es muy importante el compromiso y ser responsable con lo que cada uno da de voluntad propia. Aclarado esto que es importante, también tengo que decir que es una labor muy bonita, que se recibe mucho más de los que se da. Y se ayuda a muchas personas, sea cual sea el trabajo que se realiza. Lo recomiendo sin ningún tipo de duda.

P.: ¿Cuál de tus cualidades puede que hayan influido en otras personas para que se hayan hecho voluntarias?

R.: Mi pasión por lo que hago y como les cuento mis vivencias. Les contagio.

P.: ¿Qué destacaría como positivo, que se puede mejorar, que dificultades has encontrado?

R.: Destacaría todo lo mencionado en las demás respuestas anteriores. Como el bien a las familias, que es por lo que estamos trabajando.
Siempre se puede mejorar todo, y lo intentamos todos los días.
Las dificultades propias de un trabajo en equipo, aunque siempre procuramos solucionarlos para que haya armonía y se realice el trabajo bien en beneficio de los demás y en el nuestro propio.

P.: ¿Qué significa para ti el voluntariado?

R.: La satisfacción de saber que se ayuda a muchas familias y niños que les ha tocado vivir una situación extrema, aparte de todo lo expresado anteriormente. Y, como cosa mía, también tengo que decir que todo esto anteriormente contado también es gracias a muchas personas que hacen que estos proyectos puedan seguir haciéndose realidad. Detrás de los voluntarios trabajan muchas personas y ponen su empeño para que podamos sentirnos orgullosos de ser voluntarios de la Fundación, gracias a todos y en especial a Paco Galván.

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