VUELVE EL VOLUNTARIADO DE COCINA

El Proyecto “Cocinando tu futuro” se convirtió en Asociación y sus voluntarias continúan con esta extraordinaria labor de enseñar cocina española a mujeres migrantes para optar a un puesto de trabajo como empleadas de hogar.
Charo Barrios, presidenta de la Asociación Comeencasa, nos comenta el comienzo de curso, superando algunas dificultades no cesan en su labor.

“La Asociación Comeencasa reanuda en noviembre sus clases de cocina con sus tradicionales lentejas, arroz basmati con frutos secos y el clásico tomate frito. Tres platos que conforman un posible menú, elaborado y degustado en clase. Con nueve alumnas procedentes de Bolivia, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Venezuela y Colombia, se disponen a enseñar cocina española y sana, para que estas jóvenes se coloquen mejor en el servicio doméstico y sepan manejarse con la cocina diaria.
Como novedad, este curso ha empezado sin ayuda económica alguna. Por ello, han tenido que ajustar las cantidades cocinadas y han repercutido parte del coste entre las alumnas. Si esto no cambia, no se podrá impartir la formación para el carnet de manipulador de alimentos.
Nueve alumnas, nueve situaciones distintas. La mayoría sin papeles, es decir, sin permiso de trabajo en nuestro país. Algunas con experiencia en la cocina, incluso trabajando en algún hogar, pues llevan años en España. Eso sí, todas están muy interesadas en aprender.
Como siempre, se les enseña no solo a cocinar recetas, sino también a conocer los alimentos, sus naturalezas y propiedades. También se les habla de gastronomía, de nutrición y de organización en la cocina.
Cinco voluntarias imparten estos talleres en nombre de la Asociación Comeencasa, entidad sin ánimo de lucro, y que aportan su trabajo y su esfuerzo. Voluntarias que creen en esta actividad, a la que llaman voluntariado de cocina, y piensan que los talleres no solo sirven para facilitar la inserción laboral, sino además como formación en salud.
Tienen claro que estas clases les vendrían muy bien a los jóvenes de edad preuniversitaria, que se alimentan mal por desconocimiento y falta de organización. Pero de momento no cuentan con un espacio para las clases ni tampoco recursos.
Este proyecto de voluntariado es modesto e incómodo, tal vez eso sea lo normal. Hay que plantear una cocina en un lugar ajeno, organizar las compras con antelación, cuidar que no falte un solo ingrediente en el momento de comenzar la clase, tener previstas las recetas, su desglose y su orden de elaboración, y hay que controlar al grupo para que no se distraiga.
El jueves pasado se cocinó un salmón al horno, unas papas aliñás al estilo gaditano y un excelente pisto de verduras. Lo dicho, un menú completo.
Y un misterio sin resolver: saber cuántas alumnas encontrarán trabajo gracias a estos talleres.
Este año, la Asociación Comeencasa está dando las clases “a capella”, como las buenas voces corales. Veremos hasta dónde pueden llegar.”

Contacto

Agenda

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra politica de cookies.

  
ACEPTAR