MURILLO LLEGA A ALAMEDA PARA LOS MAYORES

Pablo Bueno, nuestro compañero voluntario del proyecto “Respirando Sevilla”, dio una charla sobre Murillo el viernes 27 de abril a los usuarios y usuarias de la Asociación Alameda para los Mayores. Como estos, por su reducida movilidad, no pueden acercarse a los actos que se están celebrando en Sevilla por el cuarto centenario del nacimiento del pintor, Pablo les llevó Murillo a la asociación.

Así, los mayores pudieron realizar una visita virtual de la exposición “Murillo y los capuchinos” que ha tenido lugar en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y que Pablo, como en otras ocasiones que les ha visitado, tan bien ha sabido transmitir y exponer. Estuvo muy cercano y despertó el interés entre ellos. Preguntaron cosas sobre el pintor y sus obras; pero también Pablo les preguntó para animar la sesión.

Trasladamos un poco de la interesante charla de Pablo Bueno:

Murillo, cuando recibió el encargo de los capuchinos, no era un desconocido en Sevilla. A parte de ser un importante pintor con gran caché, ya había dirigido la que hoy conocemos como Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla o como se llamó en sus comienzos ACADEMIA SEVILLANA DEL ARTE DE LA PINTURA que fue fundada en enero de 1660 en la primera planta de la casa Lonja de Sevilla, actual Archivo de Indias interviniendo como pintores más destacados el propio Murillo, Francisco de Herrera, el joven y el flamenco Cornelius Schut. Hoy tiene su sede en la casa de los Pinelo en la calle Abades.

Deseando vivir más tranquilo decide retirarse de la vida de relaciones sociales que supone la dirección de la Academia y es llamado en ese momento por los capuchinos para realizar el encargo más importante en ese momento. Murillo realizó para el convento de los Capuchinos una imponente serie pictórica, considerada una de sus obras maestras.

Murillo pintó en la biblioteca del convento, lugar que le fue cedido por los monjes, así como tres celdas para que pudieran pernoctar tanto él como los aprendices ya que parece que los oficiales volvían a casa al terminar la jornada.

Repite los temas de los cuadros de la iglesia de los capuchinos pero que habían sido gravemente dañados en un incendio producido unos años antes.

Uno de esos temas tiene una gran relación con el espacio donde se encuentra el convento. Fue el lugar donde según la tradición fueron martirizadas Santa Justa y Santa Rufina en el siglo III, luego donde San Leandro en el siglo VI mandó construir una ermita bajo esa advocación de Santa Justa y Rufina y finalmente el convento de los capuchinos finalizado en 1630.

Los monjes tuvieron dos obligaciones:
- Mantener el culto y devoción a las santas.
- Mantener el nombre del convento.

FUE SIN DUDA UNO DE LOS CONJUNTOS PICTÓRICOS MÁS REPRESENTATIVOS DEL BARROCO ESPAÑOL.

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