PROYECTO EMAUS, VOLUNTARIADO CON LAS PERSONAS SIN HOGAR

Nos escribe nuestra compañera voluntaria, Mª Carmen Jiménez del Molino, para informarnos que se ha incorporado en el Proyecto EMAÚS, en el que voluntarios de Caritas de las parroquias de Triana- Los Remedios de Sevilla se encargan de atender a personas sin hogar de esta zona. Tienen como objetivo asistir a estas personas para facilitarles el acceso a unos servicios mínimos a los que todos tenemos derecho: comida, vivienda, sanidad, …

Los voluntarios/as se dividen en ruta por su zona para conseguir el contacto con estas personas y tras varios contactos comenzar un vínculo con ellas. El siguiente paso es la acogida en los centros de Caritas en las parroquias, con la intención de acercarlas a los recursos sociales especializados y que llevan a cabo las distintas administraciones. Para conseguir, finalmente, el acompañamiento de estas personas en los servicios de Caritas y como usuarios de los recursos en los centros de las administraciones públicas.
El año pasado atendieron a 140 personas y todas ellas tienen un perfil muy parecido:

  • la mayor parte carecen de estudios o no han superado los estudios primarios;
  • no poseen vínculos familiares, han roto con sus familias;
  • la mayoría tienen algún tipo de dependencia de sustancias adictivas (sobre todo alcohol);
  • no tienen trabajo, obtienen algunas monedas de aparcar coches;
  • la mayoría lleva bastante tiempo en la calle (superan los 4 años) y
  • no reciben ningún tipo de ayuda.

Para el desarrollo de este proyecto los voluntarios se dividen en grupos según el área de desarrollo. Además de los que atienden a las personas, están los que se ocupan de la logística: compra de alimentos, medicinas y ropas; los que forman a los voluntarios para saber tratar con estas personas y los que se encargan de sensibilizar a la comunidad de la que obtienen los recursos materiales o de servicios.

“Yo estoy en los tres; es decir: asisto todos los lunes, por la mañana, a la Parroquia de Los Remedios que tenemos a acogida. Ahí se atienden a las personas que se ven en la ruta y que demandan cualquier ayuda. Salgo los martes por la noche para visitar a las personas de la zona que duermen en la calle. Y en ocasiones, acompaño al que lo necesita al médico, urgencias, Consulado, etc.

Después, una vez al mes, me reúno en Centro Amigo con otros representantes de los demás Proyectos para exponer casos más urgentes. Por último, y por ese defecto mío de no saber decir que no, me han asignado las cuentas.

En fin, mientras cuente con fuerza, física y mental, seguiré aquí, compaginándolo con la Fundación y la Parroquia”.

Las personas sin hogar no están en la calle porque quieren. Han pasado vivencias traumáticas que les hacen perder su estabilidad emocional, sus recursos económicos y su red de apoyo.

Hay que trabajar para recuperarlas utilizando nuestro sistema de protección social; aunque parezca insuficiente, se puede completar con el trabajo de voluntarios y voluntarias.

BUEN TRABAJO.

 

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