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LOS ECONOMATOS SOCIALES NO SOLO ABREN DE 5 A 8 DE LA TARDE.

Hemos traído en diversas ocasiones noticias de los economatos sociales, sobre todo haciendo hincapié en la misión que cumplen con las familias más desfavorecidas, permitiéndoles comprar, de una forma digna, los productos más básicos para su alimentación e higiene a precios asequibles para ellas.

En esta ocasión, desde el Economato de las Hijas de la Caridad en Triana, queremos resaltar, una vez más, la labor de los voluntarios y voluntarias que prestan sus servicios en estos establecimientos. Los voluntarios y voluntarias de la Fundación Cajasol, junto con otros compañeros y compañeras nos han enviado fotos de su trabajo previo a la apertura a los usuarios/as.
Una labor imprescindible para el funcionamiento de un establecimiento de estas características. Son muchas horas de voluntariado las que hay que invertir para que funcione como una pieza de relojería.

Comenzando por la adquisición de productos, que ha de hacerse a precios muy bajos. Así, “una familia por 31 euros hace una compra que en un supermercado normal les saldría por 125”. Alguien de los voluntarios debe negociar al máximo con las empresas para conseguir los productos a unos precios que permitan mantener esa relación de 1 a 4 (por cada euro pagado, la familia compre por 4 euros).

Las Patatas, huevos, leche, carnes, pescados… cuando llegan al economato hay que colocarlos o almacenarlos en el lugar adecuado porque necesitan frío, por ejemplo. A la vez, en algunas ocasiones hay que establecer un número máximo de unidades de venta de algunos de los productos básicos, con el fin de que haya para todas las familias.

Otra labor previa es que la informática del economato funcione. Que funcione el acceso a la base de datos de usuarios/as para que no haya problemas cuando acceda la familia con el carnet.

Que la aplicación de almacén registre correctamente la llegada de los productos, así como la salida por la línea de caja y en todo momento se sepa las existencias que hay. Que los lectores de barras estén en condiciones para que puedan registrar los precios en las cajas…

Durante la apertura hay que estar atentos para reponer los productos que se empiezan a acabar en las estanterías y asesorar a las personas en las compras. En algunas ocasiones recoger y limpiar los pequeños accidentes que se producen por los productos que se rompen.

En definitiva, como suele ocurrir, son muchas más horas de voluntariado invertida que las que se ven.

GRACIAS POR VUESTRA LABOR. 

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