ECHANDO LA VISTA ATRÁS EN PLENO CONFINAMIENTO

A pesar de que la crisis provocada por este dichoso coronavirus no disminuye y que ahora estamos en los umbrales de lo que se denomina la segunda ola, nuestra compañera voluntaria en el Economato Social de Triana de las Hijas de la Caridad, Ana Marqués, nos comenta como fue la apertura de estas instalaciones en el confinamiento.

“Entonces se decía que la pandemia de la COVID-19 estaba desembocando en una crisis económica y social. De nuevo tiempos difíciles para todo el mundo, y especialmente, para aquellos que están sufriendo el lado más amargo de la crisis: a los que ya antes estaban en crisis se les unían las familias cuyos miembros se vieron desempleados, afectados por un ERTE o siendo autónomos o empresarios sufriendo una disminución brutal de sus ingresos.

Así que los voluntarios y voluntarias del Economato nos tuvimos que movilizar y abrirlo para atender la creciente demanda de productos de primera necesidad. Además, tuvimos que aprender sobre la marcha y con la incertidumbre de si lo que hacíamos estaba bien encaminado para protegernos y proteger a los usuarios. Tuvimos que marcar recorridos, desinfectar las canastas de las compras, geles hidroalcohólicos por todos lados, mascarillas, guantes y equipos de protección personales, prolongar el horario de cierre ya que se limitó el aforo y en la calle a hacer colas con distancia de seguridad…

Y mucho cuidado en las cajas de pago. También colocamos pantallas para disminuir al máximo el riesgo de contraer la enfermedad.

Ahora todo está más normalizado y la sensación que nos producía intranquilidad se va diluyendo. Lo que no se diluye es la necesidad de tantas familias que necesitan este respiro para seguir adelante.

Sin embargo, qué gran satisfacción sentimos todas y todos los que hacemos el Economato de Triana.”

GRACIAS A TODOS/AS LOS/AS VOLUNTARIOS/AS QUE ESTÁIS EN PRIMERA LÍNEA DE LAS EMERGENCIAS SOCIALES.

 

 

 

 

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