NO PODEMOS PARAR EN EL VOLUNTARIADO

Por nuestras inquietudes solidarias, si es necesario cambiamos de tareas voluntarias. Pilar Díaz y Tere Navarro son dos compañeras voluntarias que prestan servicios en la residencia del Pozo Santo de Sevilla, atendiendo a mujeres residentes mayores; pero con la llegada de la pandemia tuvieron que dejarlo, la entrada a la residencia se restringió por miedo al contagio del virus.

Aunque han seguido en contacto con las usuarias de la residencia, igual que otras compañeras voluntarias de su grupo, a través de videollamadas.

No obstante, queriendo realizar un voluntariado dónde hicieran falta y hubiera demanda en estos momentos, encontraron nuevas tareas en los Servicios Sociales de San Juan de Dios en la calle Misericordia de esta ciudad. Aquí la demanda de ayuda, como en otras instituciones de atención a las necesidades básicas de las personas, se han incrementado.

Pilar y Tere entraron en el ropero de este centro, preparando las prendas de vestir y calzado que reciben para los solicitantes. También han pasado por las duchas y la cocina. Nos comentan “En esta institución no se para porque ahora no se puede y hay que atender a todas las personas necesitadas que esta crisis está provocando”.

Servicios Sociales San Juan de Dios de Sevilla nace con la finalidad de paliar el déficit asistencial existente sobre la cobertura de necesidades básicas y en riesgo de exclusión social de las personas más desfavorecidas.  Para ello, se les ofrece un conjunto de actuaciones y recursos para la atención, rehabilitación y su reintegración global y progresiva.

Para saber más: www.sjd.es/sevilla

 

 

 

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