LA PANDEMIA Y EL ESTADO DE ALARMA NO NOS PARALIZÓ 

Voluntario: José Joaquín Valderas

Nuestro grupo de VOLUNTARIOS de Cáritas Parroquial San Diego de Alcalá de Sevilla (en el barrio del Plantinar) no ha parado de realizar su actividad Caritativa y de acompañamiento durante toda la pandemia, aunque en muchos momentos ha tenido que ser a distancia.

Desde mediados del mes de marzo de 2020 –comienzo del confinamiento- no hemos dejado de atender ni un solo día a todas aquellas personas y familias que han acudido a nosotros, no sólo en demanda de alimentos y otras necesidades materiales sino también en los planos espiritual por parte de nuestro presidente y párroco D. José Miguel, y psicológico por parte de la escucha y consejo de varias compañeras ofreciendo ánimos permanentemente y reforzando la autoestima de las personas en tan difíciles situaciones.

Cierto que tuvimos que modificar nuestros métodos y las formas en que les atendíamos. Durante el confinamiento no pudimos realizar ninguna acogida a personas de forma presencial, pero gracias a nuestra línea de atención telefónica –publicada de forma visible en nuestro local- y a través de whatsapp podían contactar con nosotros y así nos adaptamos a las nuevas circunstancias y fuimos solventando lo mejor que supimos y pudimos todas las necesidades que nos fueron presentando; con un aumento considerable de peticiones en especial de ayuda para la adquisición de alimentos.

Realizamos todo tipo de intervenciones que en un principio nos parecieron muy complicadas de llevar a buen término desde la distancia y estudiamos y resolvimos los casos sólo a través de fotos de documentos que nos podían enviar a través del teléfono.

Pero nos fuimos adaptando sobre la marcha y con rapidez a las posibilidades que nos permitían las autoridades sanitarias dentro de la reclusión más extrema a la que estábamos sujetos. Así estuvimos orientando a muchas familias y personas a que solicitaran las distintas líneas de ayudas públicas que fueron surgiendo nada más comenzar el confinamiento. Fundamentalmente fueron la Junta de Andalucía a través de vales para compras en supermercados Mercadona y que se entregaban a través de Cruz Roja y otros que entregaban los servicios sociales municipales a través de las UTS. Estos vales de alimentos los complementamos –en los casos necesarios- con otros que entregábamos nosotros directamente para compras de productos de primera necesidad en un supermercado de nuestro barrio con el que tenemos un concierto y colaboración. Con todo ello logramos que ninguna persona o familia quedara en desamparo durante este duro período que tuvimos que padecer y así pudieron cubrir y atender sus necesidades básicas en esos momentos en los que muchos se quedaron sin ingresos por el cierre de sus centros de trabajo de la noche a la mañana. En algún caso también ayudamos en el pago de algún alquiler.

También estuvimos orientando de cómo realizar las solicitudes del Ingreso Mínimo Vital y Renta Mínima de Inserción que había que solicitar mediante trámites a través de internet o con llamadas a distintas líneas de teléfono. Nuestra tarea orientadora se multiplicó ya que muchas personas desconocían al principio estas ayudas y los cauces para solicitarlas.

Todo ello nos ha llevado a cumplir como voluntarios con nuestro compromiso cristiano y humano, a pesar de las muchas dificultades que todos conocemos se han presentado en este último año y que no nos han frenado en nuestra entrega. Eso sí hemos tenido que ingeniar nuevos procedimientos para adaptarnos y seguir contribuyendo a que desaparezcan las injusticias y las discriminaciones sociales y económicas; participando en una tarea positiva de incremento y justa distribución de los bienes. Damos gracias a Dios por todo ello.    

En las fotos:

1.- Parte del grupo de voluntarios de nuestra Cáritas -reducido por las indicaciones de las autoridades sanitarias-.

2.- Bolsas de la pasada Navidad para nuestras familias, preparadas con el máximo esmero.

 

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